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¿Qué debería tomar mi hijo?

¿Qué debería tomar mi hijo?

Los niños experimentan el crecimiento más rápido durante la infancia y la adolescencia; los niños de edad escolar entre estas fases se encuentran en un período constante de crecimiento más lento. Las bebidas pueden tener una gran influencia en la calidad del plan de alimentación general del niño y pueden contribuir a apoyar o a perjudicar un crecimiento y un desarrollo saludable.  Con tantas opciones de bebidas disponibles, entre ellas leche, refrescos, jugos de fruta, bebidas a base de frutas, bebidas específicas para deporte y bebidas energéticas, los padres necesitan una guía para saber qué deben comprar y qué servirle a su familia.

Los Lineamientos dietéticos del 2015 para los norteamericanos -2015 Dietary Guidelines for Americans (DGA por su sigla en inglés) recomiendan leche baja en grasa o descremada, agua y jugo 100 por ciento puro en lugar de bebidas endulzadas con azúcar como las sodas y las bebidas a base de frutas, y están de acuerdo con lo establecido por la Academia americana de pediatría -American Academy of Pediatrics (AAP por su sigla en inglés) de que su consumo debería ser limitado. Algunas bebidas endulzadas con azúcar, como los refrescos, tienen muy poco valor nutricional y pueden ser para los niños una fuente importante de azúcar agregada, y también pueden estar asociadas con un bajo consumo de leche y los nutrientes que la leche provee, tales como el calcio.

De hecho, a medida que los niños crecen comienzan a apartarse de la leche y a gustar de bebidas menos nutritivas. A los 6 años de edad, como promedio, el consumo de leche, yogur y queso disminuye por debajo de las cantidades recomendadas – y esta tendencia prosigue hasta los años de la adolescencia y hasta la adultez. Beber leche puede ayudar a reducir el exceso de calorías procedente de los azúcares agregados, y la leche proporciona nueve nutrientes esenciales que son muy importantes para el crecimiento de los niños y su desarrollo. Es por ello que es muy importante que los padres y demás personas a cargo del cuidado de los niños reafirmen el hábito de beber leche para ayudar a que los niños consuman las cantidades recomendadas. Dar el ejemplo optando por bebidas saludables puede ser algo muy importante, ya que los hábitos alimenticios de los padres pueden tener una gran influencia en el consumo de nutrientes de sus niños.

¿Y qué hay respecto de la leche saborizada para los niños? Hay varias razones por las cuales debes sentirte bien al servirle a tus niños leche saborizada. Primero, es importante saber que la leche saborizada aporta aproximadamente solo un 4 por ciento del total de azúcar agregada que los niños consumen, y la leche saborizada es una buena o más bien excelente fuente de los mismos 9 nutrientes esenciales que la leche blanca contiene. Un reciente análisis de una encuesta llevada a cabo nacionalmente encontró que los niños y los adolescentes (entre 2 y 18 años de edad) que bebieron leche saborizada tuvieron una mejor calidad en su dieta en lo que respecta a productos lácteos, y un mayor consumo de calcio, vitamina D y potasio que los niños que no bebieron leche saborizada. Adicionalmente, beber leche saborizada no estuvo asociado con un aumento del peso corporal.

Los Lineamientos dietéticos establecen que el jugo 100 por ciento puro puede formar parte de un patrón saludable de alimentación, sin embargo por lo menos la mitad de la cantidad recomendada de fruta debería proceder de frutas frescas. La Academia americana de pediatría recomienda jugo de frutas 100 por ciento natural para los niños en vez de bebidas y ponches a base de frutas que proporcionan calorías, pero muy poca o ninguna fruta. Para los niños entre 1 y 6 años de edad, la AAP recomienda limitar el jugo de fruta 100 por ciento puro de 4 a 6 onzas por día, y de 8 a 12 onzas (dos porciones) por día para niños entre 7 y 17 años de edad. Esto se debe a que tomar cantidades excesivas de jugo de fruta puede añadir calorías extra. Los niños no deben tomar jugo que no haya sido pasteurizado.

La AAP recomienda que los niños (y los adolescentes) no deben consumir bebidas de las llamadas deportivas o energéticas, a fin de evitar el consumo de calorías en exceso y cualquier cantidad de cafeína (que típicamente se encuentra en las bebidas energéticas). En su lugar, los padres deben ofrecer de forma rutinaria a sus niños agua natural cuando éstos estén sedientos después de practicar un deporte o entre las comidas y meriendas.

Para más información acerca de lo que los niños deben comer y beber, chequea la página web American Academy of Pediatric’s HealthyChildren.org.

Este contenido fue originalmente escrito por Judy Jarvis para DairyGood.org.